Editorial invitado 23 de enero 2020
EDITORIAL 01222020
Está circulando en las redes sociales un video sobre la reacción del señor José Campos, ante el asesinato de su hija Julissa, cuando malhechores intentaban entrar a su residencia en horas de la madrugada
Es desgarrador el llamado que hace un padre impotente, cuando la desgracia toca a la puerta de su casa
Él no está leyendo o comentando la noticia diaria que, a fuerza de repetición, ya se ha hecho cotidiana
Él está demandando justicia y las autoridades deben atender a su llamado antes de que la desesperanza se apodere de la opinión publica
Porque si ello sucediera, lo que viene luego es el caos, la catástrofe, el desorden generalizado
Y a partir de ahí, el pronóstico es desconocido, y el futuro totalmente incierto
Pero lo mas triste es que, esto pasa todos los días, aunque no todos los afectados tengan el arrojo y la elocuencia del señor Campos
Conviene que el Gobierno se emplee a fondo, como lo ha hecho en algunas ocasiones y ponga tras las rejas a los asesinos de Julissa
Claro, eso no le devolverá la vida, pero servirá para abonar el terreno de la confianza y la paz espiritual de sus familiares
¡Qué no se haga esperar la respuesta gubernamental!
Cómo por ejemplo el caso de mi hermano Edgard Armando Báez desaparecido en el 2002 en nuestro país y nosotros sus familiares aún esperamos respuestas.
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