Editorial invitado 4 de noviembre 2019
EDITORIAL 110419
Pocos países en el mundo celebran con tanto fervor el nacimiento de su primera Constitución.
Hoy es feriado, precisamente, porque se conmemora el 175 aniversario de su promulgación, que fue el 6 de noviembre de 1844.
Después de un tortuoso camino, iniciado con la Independencia Nacional, al final, se logró aprobar un texto constitucional, inspirado en los ideales del Movimiento Trinitario.
Se puede decir, que era una Constitución, mas o menos progresista para la época y que, en cierta forma, reflejaba el espíritu libertario de la Revolución Francesa.
Pero, ese formalismo con se revistió nuestra Carta Magna original, se ha venido abajo con las sucesivas modificaciones que las fuerzas mas retardatarias le han impuesto.
La hemos “reformado” innúmeras veces, y la mayoría de ellas, no ha sido, para afianzar los derechos del pueblo dominicano.
Siempre lo hemos hecho, para intentar perpetuar en el poder el tirano de turno.
Un dictador, acabado o en potencia, que se niega a dejar que la historia fluya de manera natural.
¡Qué contrasentido!
¡Cuánta hipocresía, revestida con tanta solemnidad!
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