EDITORIAL INVITADO 161019
EDITORIAL 101619 #3
Los funcionarios electorales, como los judiciales, no tienen militancia política. Se puede decir, si aplica el término, que “están por encima del bien y del mal”.
Pero esta condición “cuasi divina” que le otorga la sociedad para arbitrar procesos y sucesos, también le impone deberes, condiciones y limitaciones.
De manera que, ellos no pueden lanzarse al ruedo como gladiadores. Su labor es la de “jueces fuera del cuadrilátero”; ni siquiera pueden separar los contendientes, como hacen los árbitros de boxeo.
Por eso no entendemos los intentos del presidente de la JCE, de personalizar su trabajo enfrentando a Leonel Fernández, que es tan solo un candidato que reclama sus derechos.
En esta crisis, que no es del PLD sino, nacional, debe tenerse presente que, la JCE es el organizador y juez, tanto de los que ganen, como de los que pierdan.
¡Y ese carácter institucional, hay que preservarlo, a toda costa!
Los funcionarios electorales, como los judiciales, no tienen militancia política. Se puede decir, si aplica el término, que “están por encima del bien y del mal”.
Pero esta condición “cuasi divina” que le otorga la sociedad para arbitrar procesos y sucesos, también le impone deberes, condiciones y limitaciones.
De manera que, ellos no pueden lanzarse al ruedo como gladiadores. Su labor es la de “jueces fuera del cuadrilátero”; ni siquiera pueden separar los contendientes, como hacen los árbitros de boxeo.
Por eso no entendemos los intentos del presidente de la JCE, de personalizar su trabajo enfrentando a Leonel Fernández, que es tan solo un candidato que reclama sus derechos.
En esta crisis, que no es del PLD sino, nacional, debe tenerse presente que, la JCE es el organizador y juez, tanto de los que ganen, como de los que pierdan.
¡Y ese carácter institucional, hay que preservarlo, a toda costa!
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